A veces tenía el cabello sucio, pero siempre olía bien.
Me encantaban sus manos, que me abrazara por la cintura con una sola mano.
Amaba el único hoyuelo que tenía, se veía muy bien cuando sonreía, cuando estaba serio, cuando llegaba a nuestro punto de reunión, la mayoría del tiempo tarde, me veía y después sonreía.
Yo lo amaba, estaba enamorada, hasta el último día. Pero no siempre igual.
"Siempre" pinche palabra, la odio.
Tal vez es demasiado pronto para escribirles de él.
De lo que fue. De lo que no fue.
Me sentí basura. Me tiró a la basura. Éso fue lo peor.
Ya pasará... ya pasará, Sonia, pronto. Tal vez.
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